Mientras la delincuencia continúa golpeando distintos sectores de Huaycán con balaceras, asaltos armados, robos a comedores populares y hasta crímenes contra menores de edad, la Municipalidad de Ate realizó este jueves un nuevo operativo de seguridad transmitido en vivo a través de sus redes sociales, mostrando camionetas de serenazgo recorriendo algunas zonas altas del distrito.
Durante más de 11 minutos de transmisión, representantes municipales resaltaron la presencia de camionetas, patrullaje motorizado, cámaras de seguridad, programas de “Escuela Segura” y operativos conjuntos con la Policía Nacional del Perú. El mensaje buscaba transmitir control territorial, presencia municipal y capacidad de respuesta frente a la creciente sensación de inseguridad que afecta a miles de familias de Huaycán.
Sin embargo, detrás de las imágenes difundidas por redes sociales, varios vecinos cuestionan que el operativo mostrado no habría ingresado realmente a las zonas más críticas, peligrosas y de difícil acceso del distrito.
ENTRE EL DISCURSO Y LA REALIDAD
En la transmisión oficial se escucha reiteradamente que “se está llegando a las zonas altas”, mientras las cámaras muestran camionetas avanzando principalmente por vías afirmadas, pistas accesibles y zonas donde los vehículos pueden desplazarse sin mayor dificultad.
No obstante, residentes de sectores altos de Huaycán señalan que existen numerosos puntos donde la inseguridad continúa creciendo y donde —según denuncian— ni serenazgo ni patrullaje policial tienen presencia constante.
La crítica vecinal no apunta únicamente al operativo en sí, sino a una sensación más profunda: que muchas veces las intervenciones terminan siendo más visibles en redes sociales que efectivas en el territorio.
Y el contexto reciente de violencia en Huaycán alimenta precisamente esa desconfianza.
UNA SUCESIÓN DE HECHOS QUE ENCENDIERON LAS ALARMAS
En las últimas semanas, Huaycán ha sido escenario de episodios extremadamente violentos que han dejado preocupación, miedo y sensación de abandono.
Uno de los casos más impactantes ocurrió en la ampliación Zona H, sector Los Frutales 124, donde una persecución armada terminó con la muerte de un hombre identificado como Quispe C. Diego, quien recibió al menos cinco disparos a espaldas de la institución educativa 1255 Walter Peñaloza. Vecinos describieron escenas de terror y pánico mientras las detonaciones resonaban cerca de viviendas y colegios.
Apenas días antes, otra reunión vecinal en la Asociación Las Viñas terminó convertida en una escena de sangre cuando dos sujetos encapuchados irrumpieron disparando contra dirigentes comunales. Los residentes denunciaron amenazas previas y cuestionaron la falta de prevención pese al clima de tensión que ya existía en la zona.
La inseguridad también alcanzó al transporte público. Jóvenes denunciaron haber sido asaltados dentro de una combi rumbo a Huaycán por delincuentes armados que, según las víctimas, dijeron pertenecer a la banda criminal “Los Mexicanos”. El caso derivó en una persecución hasta Villa Tuzán, donde los sujetos escaparon nuevamente hacia Huaycán.
Ni siquiera los espacios de ayuda social han quedado fuera del avance delictivo. Un comedor popular fue asaltado por delincuentes que robaron víveres, utensilios y balones de gas destinados a familias vulnerables. Vecinos aseguran que era la tercera vez que sufrían un robo similar.
Y uno de los hechos más dolorosos fue el hallazgo sin vida de un adolescente de 15 años en una zona oscura y abandonada del sector, donde pobladores denuncian ausencia de alumbrado público, escaso patrullaje y terrenos descampados convertidos en puntos vulnerables para la criminalidad.
EL PROBLEMA NO SOLO ES EL PATRULLAJE
La discusión de fondo no gira únicamente alrededor de cuántas camionetas existen o cuántas transmisiones en vivo se realizan.
El verdadero cuestionamiento ciudadano es si la estrategia de seguridad está logrando recuperar el control territorial en los puntos donde la delincuencia realmente opera.
Porque mientras en redes sociales se muestran caravanas de serenazgo, muchos vecinos aseguran que continúan caminando por calles oscuras, escaleras sin iluminación y zonas donde las cámaras de seguridad simplemente no existen o no funcionan.
En varias partes altas de Huaycán, los residentes siguen reclamando:
— Mayor alumbrado público.
— Presencia policial permanente.
— Cámaras operativas en puntos críticos.
— Patrullaje a pie y motorizado en zonas inaccesibles.
— Recuperación de espacios tomados por consumidores de droga y delincuentes.
Y ahí aparece otro detalle importante: en la transmisión difundida por la municipalidad prácticamente solo se observa presencia vehicular de serenazgo. No se evidencia un despliegue contundente de efectivos policiales patrullando zonas peatonales o ingresando a sectores donde precisamente ocurren los hechos criminales denunciados por los vecinos.
¿SEGURIDAD O ESTRATEGIA DE IMAGEN?
Las transmisiones en vivo pueden servir para informar y mostrar trabajo municipal. Eso no está en discusión.
El problema aparece cuando la ciudadanía percibe que la prioridad parece ser la cámara antes que el resultado.
Porque mientras se hablaba de “operativos integrales” y “llegar a todas las zonas”, los propios comentarios en la transmisión pedían patrullaje nocturno, intervención en puntos peligrosos y mayor presencia en lugares donde ocurren robos y ataques armados.
Huaycán no necesita únicamente caravanas visibles.
Necesita resultados visibles.
Necesita vecinos que vuelvan tranquilos a casa.
Necesita escolares caminando sin miedo.
Necesita espacios públicos recuperados.
Necesita que la seguridad deje de sentirse como un anuncio y empiece a sentirse como una realidad cotidiana.
UNA DELINCUENCIA QUE AVANZA MÁS RÁPIDO QUE LAS PROMESAS
La criminalidad en Lima Este ya no actúa de manera improvisada. Hoy existen bandas organizadas, robos armados en transporte público, ataques por encargo y zonas identificadas por vecinos como focos permanentes de peligro.
Y frente a ello, la población espera mucho más que transmisiones optimistas.
La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿Los operativos están llegando realmente a donde la delincuencia domina… o solo a donde las cámaras pueden entrar fácilmente?
Porque mientras las autoridades hablan de inversiones históricas en seguridad, en muchos cerros y sectores alejados de Huaycán todavía hay familias que sienten que están solas frente al miedo.